En este momento estás viendo Soy mamá de un niño con autismo: “aprendimos a entender su mundo, no a cambiarlo”
  • Categoría de la entrada:Articulos de Interés
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

Detección temprana de TEA y acompañamiento familiar

El testimonio de una madre que descubrió en la consulta neurológica infantil del Centro Médico Dr. Miranda la respuesta que necesitaba para acompañar a su hijo, diagnosticado dentro del espectro autista.

Lo que parecía timidez

Tomás tenía tres años cuando sus padres notaron que no era como los demás niños. Prefería jugar solo, pasaba largos ratos ordenando sus autos por colores y se angustiaba si alguien cambiaba el orden. “Pensábamos que era tímido”, recuerda su madre. “Decíamos que con el tiempo se le iba a pasar, pero cada día notábamos algo nuevo: evitaba mirar a los ojos, no respondía cuando lo llamábamos y se tapaba los oídos con los ruidos fuertes.”

Cuando las señales no desaparecen

Con el paso de los meses, los comportamientos se hicieron más evidentes. Tomás tenía dificultad para mantener la atención, le costaba comunicarse y mostraba resistencia a los cambios de rutina. “No sabíamos si estábamos exagerando o si realmente necesitaba ayuda”, confiesa su madre. “Había momentos en que me sentía culpable, como si algo estuviéramos haciendo mal.”

Fue entonces cuando decidieron acudir al Centro Médico Dr. Miranda.

Una consulta que dio respuestas

La neuróloga infantil los recibió con empatía y explicó que las conductas de Tomás podían corresponder a un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Les habló de la importancia de la detección temprana, de cómo cada niño percibe el mundo de manera diferente y de la necesidad de acompañar ese proceso con orientación profesional.

“Esa primera conversación nos cambió la mirada”, comenta la madre. “Entendimos que no se trataba de corregirlo, sino de comprenderlo.”

El equipo médico propuso un plan interdisciplinario con sesiones de estimulación, orientación familiar y apoyo emocional.

Los avances que transforman

“Al principio fue difícil, pero poco a poco empezamos a ver cambios. Tomás comenzó a comunicarse con gestos, después con dibujos y finalmente con palabras. Verlo reír con otros niños fue el mejor regalo”, cuenta su madre.

Desde el área de neurología del Centro Médico Dr. Miranda explican que cada niño con TEA tiene un desarrollo propio, y que la intervención temprana es fundamental para potenciar sus habilidades y favorecer su integración social y emocional.

Acompañar también es sanar

“Hoy entiendo que lo que más ayuda no son las respuestas inmediatas, sino el acompañamiento constante”, reflexiona la madre. “Aprendimos a hablar su idioma, a respetar su ritmo y a celebrar cada logro.”

No postergues tu cuidado.
Estamos para ayudarte.
Agenda tu hora con nuestro equipo médico y recibe la orientación que necesitas.