En este momento estás viendo El equipo que nadie te presenta en la reunión de apoderados: cómo los especialistas acompañan a tu hijo en el aula
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Cuando a Marcela le dijeron en el colegio que su hijo Benjamín, de 9 años, estaba teniendo dificultades para seguir el ritmo de la clase, su primera reacción fue preguntarse qué podía hacer ella de manera diferente. Más apoyo en casa, más lectura en las noches, más paciencia con las tareas. Lo intentó todo.

Lo que nadie le había explicado es que detrás de las dificultades escolares de muchos niños hay razones que van más allá del esfuerzo o la dedicación — y que existe un equipo de profesionales cuyo trabajo es, precisamente, acompañar a ese niño para que pueda aprender mejor.

Tres especialistas, un mismo objetivo: que tu hijo pueda aprender

En el Centro Médico Dr. Miranda trabajamos con un equipo coordinado de neurólogos infantiles, psicólogos y fonoaudiólogos que evalúan al niño de manera integral. Cada uno cumple un rol distinto y complementario.

El neurólogo infantil evalúa cómo funciona el sistema nervioso del niño: su atención, su memoria de trabajo, su procesamiento de la información. No para ponerle una etiqueta, sino para entender cómo aprende y qué necesita.

El psicólogo trabaja con la dimensión emocional del desempeño escolar: la autoestima, la tolerancia a la frustración, la ansiedad ante las pruebas. Acompaña tanto al niño como a la familia con herramientas concretas para el día a día.

El fonoaudiólogo se ocupa del lenguaje oral y escrito: la comprensión lectora, la expresión, la organización del discurso. Muchas veces es la pieza que faltaba para que un niño deje de luchar con la escritura o la lectura en voz alta.

Lo que cambió para Benjamín

Después de ser evaluado en el Centro Médico Dr. Miranda, Benjamín comenzó un plan de acompañamiento personalizado. No hubo soluciones mágicas, pero sí un camino claro. Poco a poco, las tareas dejaron de ser una batalla y el colegio empezó a sentirse como un lugar donde podía participar.

“Lo que más agradezco es que nunca trataron a mi hijo como un problema a resolver”, dice Marcela. “Lo vieron como un niño con sus propias formas de aprender, y le dieron las herramientas para desarrollarlas.”

Ese cambio de mirada lo hace todo diferente.

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